Dale forma a la cocina de tus sueños

La cocina: un espacio de todos y para todos

Actualmente, la cocina es la estancia más importante del hogar ya que se posiciona como centro neurálgico y vital de la casa, no solo porque en ella se cocinen los alimentos que darán energía a la familia, sino también porque, volviendo a los orígenes de la misma, se ha convertido en una estancia en la que se come, se habla, se piensa…

La cocina ideal para la gran mayoría de personas pasa por ser un espacio multifuncional, con amplias zonas para cocinar, comer y sentirse cómodo. En la cocina se pasa bastante tiempo, de ahí que sea lógico que se la quiera dotar de las mayores comodidades posibles. Además, el “cocinero de la casa” no tiene por qué estar “encerrado”, ha de sentirse al lado de los suyos aunque esté haciendo una tarea. Este nuevo concepto de cocina, en el que al tiempo que se cocina se vive con los demás, ayuda a estrechar las relaciones familiares. Como gran protagonista que es, debe ser una estancia cómoda, práctica y, sobre todo, bonita. Para lograrlo, Mepamsa te presenta 8 consejos esenciales para que a la hora de renovar o crear tu cocina le des forma tal y como siempre la soñaste.

1. Sistema de instalaciones de una cocina moderna

 

La cocina actual esconde un complejo sistema de instalaciones, ocultas a la vista, pero determinantes: instalación eléctrica potente, red de suministro de agua, aislamiento eficaz para reducir ruidos, etc., lo que exige un estudio detallado para que no interfieran entre ellas. Para ello, los tabiques que acogerán el paso de instalaciones deben tener un espesor mínimo. También es conveniente prever un falso techo, que nos será de gran ayuda para realizar la distribución de instalaciones y para disponer los conductos de extracción, además de permitir empotrar la iluminación sin dificultad.

En cuanto a la fontanería, se realiza en tuberías de cobre, aisladas bajo forro plástico cuando va empotrado en la pared o bajo coquilla de neopreno cuando está en un falso techo. Otro punto básico es el apartado eléctrico al requerir una instalación muy especializada con enchufes propios para cada gran electrodoméstico (cuando no un diferencial propio si su potencia es considerable como en el caso de una placa de inducción), además de varios otros auxiliares para los de pequeño formato (tostadora, cafetera, robot, etc. Por último, la instalación del gas requiere un riguroso cumplimiento de la normativa, sólo realizable por un especialista autorizado.

2. Cómo organizar el espacio de trabajo

La decisión de qué paredes equipar con qué electrodomésticos es muy importante, ya que conlleva una mayor comodidad en el trabajo futuro. Existen cuatro disposiciones básicas; lineal, en L, en paralelo y en U. La longitud de las paredes determinará cuál es la más indicada para tu cocina. El fregadero, a ser posible y por razones de iluminación, debe ocupar preferentemente una posición central y debajo de la ventana. Los aparatos y muebles deben agruparse en áreas según las tareas: fregadero+lavavajillas; frigorífico+zona preparación de alimentos+cocción (eso sí, siempre en este orden porque el frigorífico nunca puede estar muy cercano a fuentes de calor).

A continuación, exponemos algunas ideas muy prácticas sobre como distribuir la cocina, tanto a nivel de muebles como de aparatos, de forma correcta para conseguir una óptima utilización del espacio. Una cocina bien creada debe permitir realizar adecuadamente las tareas a desarrollar en ella, clasificadas en 4 zonas o áreas principales: conservación (frigorífico y congelador), cocción (encimeras, freidoras, etc), lavado (fregadero + lavavajillas), el primero para la preparación de alimentos y el segundo a su lado para poder enjuagar los platos e introducirlos en su interior para su lavado sin que goteen y mojen el suelo, y, por último, zona de manipulación + elaboración, en donde cortar y preparar los alimentos con comodidad. Además, hay que considerar la posibilidad, si el espacio nos lo permite, de disponer de un espacio para comer en la cocina.

Te recomendamos que tanto las superficies verticales como las horizontales de los aparatos y muebles presenten siempre una misma alineación.

Sin duda, de las cuatro comentadas, la distribución en U es la mejor, ya que aprovecha el espacio al máximo y garantiza que las distancias sean cortas entre unas zonas y otras. Si distribuyes cada zona en un frente, crearás el triángulo perfecto de trabajo. Hay que dejar un mínimo de 120 cm en la parte central para asegurarse de que los armarios se abran correctamente y no golpeen entre sí. Las cocinas con planta alargada o con dos puertas opuestas son ideales para albergar una distribución en paralelo. Para que resulte cómoda, el pasillo intermedio debe contar 120 cm.

La distribución en forma de L es ideal para estancias de planta cuadrada. Además, permite crear un office en el ángulo libre de muebles. Esta fórmula tiene la ventaja de que se adapta a cualquier espacio y resulta muy cómoda para trabajar, sobre todo si ubicas los fuegos en una pared y la zona de aguas y la despensa en la perpendicular. La isla es una distribución para cocinas amplias. Para que sea cómoda, hay que dejar un mínimo de 90 cm alrededor de la misma. Uno de sus inconvenientes es que la instalación eléctrica y la de fontanería han de ir empotradas en el suelo. Las cocinas amplias y alargadas son ideales para crear una zona que separe la cocina del office con una península (variante de distribución en L). Resulta muy cómoda al proporcionar una gran encimera con armarios en la parte inferior. La distribución lineal es para las plantas largas y estrechas, que además cuentan con puertas en ambos extremos. Si la cocina es muy estrecha, esta fórmula se convierte en la única solución, aunque, eso sí, tenemos la ventaja de que al ser pequeña resulta cómodo trabajar en ella, porque se tiene todo a mano y se evitan desplazamientos.

Los elementos altos como el frigorífico y los armarios deben situarse en los extremos para evitar sombras. Cuando el fregadero está en el medio se recomienda colocar el frigorífico en el lado derecho y el horno en el izquierdo. No se aconseja colocar aparatos de cocción debajo de una ventana. La superficie de trabajo debe contar con 60 cm de profundidad y una altura de 85 cm.

3. Una luz apropiada para cada espacio

Aprovecha bien la luz natural despejando entradas y decorando con tonos suaves. La iluminación general servirá para complementar durante el día y para garantizar un ambiente sin sombras por la noche. Lo mejor son los downlights empotrados en el techo equipados con bombillas de bajo consumo: gastan poco, rinden durante mucho tiempo, no dan calor y, al ser muy potentes, sólo necesitarás uno cada 3 m. Si prefieres una luz más cálida, puedes decidirte por unas halógenas empotradas, una cada metro. En la zona de trabajo, como fuegos, fregadero y encimera, se requiere una iluminación puntual que puede esconderse bajo los armarios superiores. Lo más recomendable son los pequeños tubos incandescentes de luz agradable, de 40 ó 60 W.

Otra buena alternativa son los focos halógenos empotrados de 10 ó 20 W, de luz tamizada y blanca. Los apliques orientados también son óptimos si no dispones de falsos techos donde empotrar las luces. En cocinas amplias conviene un tipo de iluminación indirecta que también ilumine zonas que normalmente quedan oscuras, con focos direccionales empotrados en el techo, o dentro de vitrinas o armarios.

Los encendidos de las lámparas han de separarse por zonas. Planea los recorridos de luces y asocia un interruptor para cada uno. A poder ser, evita los fluorescentes en techos. Si necesitas luces potentes, los downlights son de bajo consumo y entregan una luz perfecta para este tipo de estancias.

4. Encimeras decorativas y resistentes

Los materiales naturales tienen el encanto de lo tradicional y entre sus grandes virtudes destaca su gran resistencia. En este grupo encontramos las maderas y las piedras, desde el mármol hasta el granito. El mármol de las encimeras es el clásico: bello y envejece muy bien, pero se mancha con facilidad y los ácidos como el limón, el tomate o el vinagre afectan a su aspecto. La madera, que cada día se utiliza más gracias a los modernos tratamientos que se le aplican para hacerla resistente a la humedad. Las maderas más recomendables son las tropicales, ya que son hidrófugas por naturaleza. Para cocinas de corte muy actual, el acero inoxidable es la mejor opción ya que, además de dar un aspecto muy moderno, es muy higiénico y resistente. Para compensar su frialdad puede combinarse con madera. Para decoraciones más rústicas, puede revestirse la encimera de baldosas cerámicas de gres y cuanto más pequeñas mejor (para evitar que se rompan con facilidad). En los últimos años han aparecido un buen número de nuevos materiales sintéticos muy versátiles y prácticos. Es el caso del Silestone, un material sin poro que no se raya.

Para limpiar las encimeras de acero, lo mejor es pasar un paño con agua y jabón neutro o un producto específico para dicho material. Aunque parezca un remedio de la abuela, la ginebra diluida en agua es muy efectiva y le dará mucho brillo. Las encimeras sintéticas apenas requieren mantenimiento y para el mármol o el granito usar siempre una bayeta mojada en agua con algún jabón neutro y secar después, nunca un estropajo ya que se rayaría.

5. El armario, un elemento imprescindible en la cocina

Básicamente, encontramos tres tipos de armarios en función de su terminación externa: los acabados en madera natural, los acabados en material sintético (melanina) y los lacados.

Las ventajas de los primeros es que dan un tacto cálido y natural a cualquier cocina. Es una opción muy atractiva para los frentes de los armarios aunque, eso sí, bastante más cara, además de exigir unos cuidados y un mantenimiento constante. Las variedades más habituales son el arce (de tono claro y fácil de teñir), el cerezo (más rojizo), el roble (muy resistente y clásico), el abeto (rústico) y el wengué (muy actual y elegante). En cuanto a los laminados, destacan por su buen precio, resistencia y versatilidad de acabados, que incluso pueden imitar otras texturas como la madera. En cambio la melamina, aunque más económico, resulta poco resistente y se puede deformar con bastante facilidad por la acción de la humedad. Los lacados, además de aportar calidad, son altamente decorativos, con una enorme variedad de colores y texturas, en acabados mates o brillantes.

¿Pero que sería un armario de cocina o la puerta del mismo sin su pomo o tirador? Los mejores tiradores para tus armarios son los de barra ya que permiten abrirlos desde cualquier lugar y pueden utilizarse para colgar paños. En cocinas pequeñas son idóneos los tiradores encastrados, al no sobresalir del mueble. Finalmente, los tiradores de asa y los pomos de formas redondeadas, aún pudiendo ser de diseño moderno, siempre impregnarán a la cocina de un toque algo más clásico dada su concepción y su uso masivo en todo tipo de armarios de cocina.

6. Pisando fuerte: elegir el suelo más adecuado

Un buen suelo debe ser cálido y resistente por igual. Los materiales cerámicos resultan una opción siempre acertada. Desde diferentes tipos de gres hasta barro cocido, son todos de gran dureza, fáciles de limpiar y con una gama infinita de posibilidades en cuanto a acabados y colores. El esmaltado admite gran variedad de acabados, brillantes o mates. El porcelánico es el gres más fuerte y recio. Las piedras como el mármol resultan bellas y tremendamente elegantes, aunque son poco amigas de los líquidos abrasivos que las pueden manchar fácilmente. La resistencia del granito es una buena elección, pero se raya, es resbaladizo y la opción más cara dentro de las posibilidades de la piedra natural. El Silestone es una mezcla perfecta entre dureza y fiabilidad, con las ventajas de los materiales sintéticos, ya que se hace a partir de polvo de mármol y resinas sintéticas, admitiendo un enorme abanico de tintes de colores. No se raya nunca y dura toda la vida. En cuanto a la madera, aunque en principio no es el mejor pavimento para una cocina, gracias a los modernos tratamientos de sellado de poro, actualmente existen suelos de madera muy resistentes y que visten la cocina de calidez y estilo.

Eso sí, consigna básica de los suelos de cocina es que sean de fácil limpieza y altamente resistentes a los impactos. Para complementarlo, nada mejor que elegir siempre colores o texturas capaces de disimular manchas y que no sean muy brillantes, ya que resultan resbaladizos.

7. Griferías y fregaderos

Un fregadero está sometido cada día a múltiples agresiones: sartenes y cacerolas calientes, productos abrasivos, caída de platos, etc. Por ello, es conveniente elegir materiales que respondan a las mayores exigencias de robustez y resistencia.

En este sentido, Mepamsa recomienda los dos que mejor se ajustan a estas exigencias: el Acero Inoxidable y el Composite. El inox cumple a la perfección ya que, simplemente, es inalterable. Además, al ser intemporal combina con cualquier estilo de mobiliario y puede ser instalado de múltiples formas: encastrado, integrado a ras o bajo encimera… El otro material, el Composite, es un compuesto de granito natural y resina acrílica con la particularidad de que no se raya ni se mancha. La elección del diseño de fregadero y grifería debe formar un conjunto coordinado y armónico con el resto de la cocina, pensando asimismo en la máxima practicidad.

Aunque existen griferías con diferentes acabados, desde el latón hasta la cerámica, las más habituales son las de acero inoxidable. En cuanto a sus diseños y formas, hay un sinfín de propuestas: estilizadas, rústicas, intemporales, sobrias, vanguardistas.

En cuanto a la grifería, la opción más práctica siempre resultan los modelos con caño extraíble, ideales para trabajar cómodamente al poder llegar a cualquier punto del fregadero.

8. La elección de los electrodomésticos

La elección de los electrodomésticos es de suma importancia puesto que ellos serán, durante mucho tiempo, tus mejores aliados en la cocina. Para ello, nada mejor que escoger los llamados electrodomésticos inteligentes, que cuentan con la tecnología más avanzada del momento. Un buen ejemplo de lo comentado lo encontramos en dispositivos esenciales para la cocina como son las campanas extractoras de las que Mepamsa, gran especialista, presenta modelos de todos los estilos, dotados de sofisticaciones como el nuevo sistema Jet o el sensor de ajuste automático de funcionamiento. La campana extractora es un elemento esencial de la cocina. Su eficacia dependerá de tres factores: la potencia del aparato, la geometría de la instalación y el tamaño de la campana.

Otros electrodomésticos recomendados son los hornos encastrables de gran capacidad, economizadores de energía y multifuncionales o las rapidísimas placas de inducción con sistema de autodesconexión para una total seguridad.