Los Secretos de una Vida Sana y Natural

Una forma sana de tomarse la vida

La alimentación actual

En la sociedad que vivimos cada vez se dedica menos tiempo a cocinar y a comer. El uso de la comida "fast food" ha provocado que la calidad de la alimentación en los hogares se haya deteriorado, repercutiendo de forma evidente en la salud de niños y adultos.

Sentarse en una mesa equipada con todos los utensilios necesarios para comer (vajilla, cubiertos, vasos, mantel y servilletas), no sólo significa comer adecuadamente, sino también crear una mayor comunicación y relación entre los comensales. Si se pierde esta costumbre y optamos por sentamos con una pizza delante del televisor, bebiendo en lata y comiendo con las manos, nos enfrentamos a un gran problema, no sólo por lo negativo de este tipo de comidas para la salud, sino porque estaremos matando esos momentos de compañía delante de una mesa bien puesta.

 

La falta de tiempo es la excusa que más se argumenta para evitar cocinar. Lo curioso es que cada vez las cocinas están mejor equipadas, tanto a nivel de electrodomésticos como de menaje, y se cuenta con mayor variedad y calidad de productos tanto nacionales como del resto del mundo creando una diversidad culinaria extraordinaria. El problema es que la gran mayoría piensa que buena cocina significa cocina sofisticada y difícil.

Se pueden crear platos apetitosos sin complicarse demasiado y sin necesidad de robar demasiado tiempo a nuestro ocio.

Pautas de la Cocina Saludable

5 sencillas recomendaciones que harán de tu alimentación cotidiana todo un mundo de bienestar:

Sabrosa y sencilla
Extraer el máximo sabor al alimento aprovechándolo en su totalidad sin desvirtuarlo cocinando con ingredientes naturales, frescos y de calidad sin mezclar sabores en exceso.

Sana y ligera
No excederse con las grasas, conservando el máximo posible los nutrientes.

Equilibrada
Realizar una adecuada proporción de los nutrientes que contienen los alimentos procurando comer de todo en su justa medida.

Variada
Intentar alternar diferentes alimentos, de forma que a lo largo del día se coma prácticamente de todo.

Creativa
Conseguir contrastes de color y de sabor. Presentar los platos con gusto y cariño los hará más apetitosos. Poner imaginación, experimentar y arriesgar hace la cocina divertida y sorprendente tanto para el que la crea como para los que la degustan.

 

¿A qué se llama cocina sana?

Sé da este nombre al arte de preparar los alimentos de forma saludable, minimizando los riesgos para la salud que a veces implica la cocina tradicional. Básicamente se ocupa de cómo evitar los excesos de grasas, colesterol y sal, relacionados con las enfermedades cardíacas, arteriosclerosis, obesidad, hipertensión y ciertos tipos de cáncer. Una de sus pautas más importantes es aumentar las proporciones de alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, frutas y hortalizas. Por supuesto, el mayor logro de la cocina sana es conseguir un incremento de la salud conservando e incluso aumentando los buenos sabores.

Hoy se sabe que algunos métodos de cocina u alimentos son menos convenientes que otros para la salud. En tanto, existen muchos secretos que permiten mejorar la forma de cocinar y prevenir enfermedades. La cocina sana es una de las mejores aliadas en la búsqueda de la longevidad.

Secretos de la cocina sana

• Cocer lo mínimo los alimentos porque así es como más nutritivos resultan.

• Aprovechar al máximo las vitaminas de los vegetales preparando las ensaladas justo antes de servirlas.

• Si se ha de elegir entre alimentos enlatados o congelados escoger siempre estos últimos.

• Al cocinar verduras hay que utilizar solo el agua necesaria ya que el exceso de esta diluye las vitaminas.

• Al recalentar la comida, se ha de consumir antes de que esta se enfríe por que la temperatura tibia favorece la proliferación de los gérmenes.

 

• Utilizar cereales (pasta, arroz, harina, pan) integrales en lugar de refinados. Aportan más vitaminas, minerales y fibra.

• Rescatar las legumbres, a veces injustamente olvidadas. Ingeniárselas para incluir en los platos lentejas, garbanzos, alubias, habas…

• Incluir ensaladas de diferentes combinaciones y colores. La variedad de colores asegura diferentes nutrientes muy beneficiosos.

• Tener siempre dos o tres variedades de fruta, no solo para tomarla fresca sino también para incluirla en múltiples preparaciones: zumos, ensaladas, flanes, gelatinas, carnes, purés...

• Para conservar tanto sus propiedades los alimentos, en especial las carnes, se han de cocinar primero a fuego fuerte y luego bajar a mediano o mínimo. De esta manera se cierran sus poros, conservando en el interior de la pieza todos los jugos y nutrientes.

• En cuanto a las ollas a utilizar recuerde que las de cobre destruyen la mayor parte de las vitaminas C y E. Es preferible utilizar las de acero inoxidable, esmaltadas o de vidrio.

• Las yemas de huevo aportan una alta cantidad de colesterol. Conviene no consumir más de cuatro por semana, pudiendo reemplazarse una yema por dos claras.

• Eliminar toda la grasa visible a las carnes antes de cocinarlas. Es preferible la cocción al horno, plancha, parrilla... que frita.

• Reemplazar las frituras por cocciones al horno o hervidos. Coloque en el horno un recipiente con agua para que el ambiente se mantenga húmedo y los alimentos no se sequen.

• Usar leche y sus derivados descremados.

• Consumir a diario un par de cucharadas soperas de aceite de oliva extra virgen en ensaladas, aliños, cocciones...

• Tomar un litro y medio de agua al día como mínimo. Hablamos de agua, no de líquido, es decir, que aparte del líquido que podamos tomar, hay que agregar la toma del agua.

• Otra forma de incorporar agua es a través de los alimentos. Las verduras, las hortalizas y las frutas contienen una cantidad de agua elevada.

• Reducir el consumo de sal, azúcar y grasa implica beneficios para el corazón, el peso, los dientes y la presión sanguínea.

• La mejor dieta es consumir de todo con moderación.

¿Cómo sé si mi peso es saludable?

El IMC (Índice de Masa Corporal) es un número (proporcional) que intenta determinar a partir de la altura y el peso, un rango de salud respecto al peso óptimo para una persona. Se emplea desde 1980 como indicador nutricional. Es el método más práctico para evaluar el grado de riesgo de la salud asociado al sobrepeso/obesidad, si bien es bueno destacar que no hace diferencias entre componentes grasos y no grasos de la masa corporal.

Fórmula:

Peso (kg) = A

Altura (m) x Altura (m) = B

A ÷ B = IMC

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Ejemplo: Altura = 1,84 m / Peso = 91 kg

A = 91

B = 1,84 x 1,84 = 3,3856

91 ÷ 3,3856 = 26,878, redondeando = 27 IMC

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  • Bajo los 18,5 Kg/m2 se observan mayores índices de dolencias pulmonares y desnutrición por debajo de 16. Están en esta lista, por ejemplo, quienes padecen de anorexia nerviosa.
  • Entre 25 y 30 se observa un aumento de riesgo. Personas consideradas con "sobrepeso" o "exceso de peso".
  • Entre 30 y 35 se considera "obesidad leve", entre 35 y 40 se considera "obesidad moderada".
  • Por encima de 40 se considera "obesidad mórbida".

El IMC normal se sitúa entre los 18,5 y 25 Kg/m2, variando en función de la constitución de la persona, el sexo, etc.